viernes, 8 de agosto de 2014

"Celulitis" es uno de los tantos términos que definen un trastorno microcirculatorio y celular de un tejido específico y que se exterioriza por una serie de signos y síntomas muy conocidos. Los aportes de diferentes métodos histoquímicos, microscopía electrónica y otros nos permiten tener un conocimiento mucho más amplio y específico de la misma, en particular en los últimos años, motivo por el cual el tratamiento de esta enfermedad ha cambiado notoriamente en la última década.
El término celulitis genera bastante confusión cuando es aplicado con su significado estricto, por lo que indica, entonces, una Infección localizada de la dermis y el tejido celular subcutáneo, casi siempre de etiología bacteriana. Generalmente aparece como complicación de una herida, úlcera o dermatitis. No suele haber afectación de la epidermis. Sin embargo en este apartado explicativo trataremos a este término de acuerdo al significado que popularmente se le atribuye.
Básicamente el trastorno tiene su inicio en una alteración de la microcirculación, es decir, del movimiento de los líquidos que transcurren por los espacios intercelulares (linfa intersticial). Este entorpecimiento e incluso estancamiento circulatorio, intersticial, es debido a una polimerización (proceso bioquímico por el cual moléculas de bajo peso molecular se unen entre sí generando otras de mayor tamaño y por tantopeso molecualr) de las sustancias constituyentes (mucopolisacáridos) del tejido adiposo subcutáneo, trayendo como consecuencia que el líquido intersticial pierda su fluidez natural y se torne viscoso, por lo que las células no se nutren adecuadamente o eliminan sus desechos celulares de forma eficiente. 
Este proceso fisiopatologíco tiene diferentes fases evolutivas y hasta cierto punto es reversible, por ello es muy importante el tratamiento temprano, localizado  y personalizado, que asegura un mayor éxito en los resultados que si lo aplicáramos de otras maneras. De todos modos sería equivocada si consideráramos al síndrome celulítico como un trastorno metabólico e inflamatorio o un simple problema estético. Conocerlo en profundidad es entender cual es el orígen del mismo y cual es su solución.
Cómo se identifica la celulitis?
El síndrome celulítico comprende: 
  1. Hipersensibilidad.
  2. Aumento del espesor de la pìel regional.
  3. Disminución de su desplazamiento sobre los planos profundos.
  4. Acartonamiento de la superficie de la piel.
El aumento de la sensibilidad, traducida por dolor al pellizco y, a veces, con sensación de adormecimiento, ocurre principalmente en la placa celulítica (región donde se visualizan los signos propios de la celulitis). El aumento del espesor y consistencia de la piel en la zona de la placa celulítica es lo que otorga el aspecto clásico de la piel de naranja. Estas placas varían mucho de tamaño y se localizan principalmente en los muslos, en la zona de la articulación de la cadera, en las caras laterales del muslo (tanto externa como interna), zona de las rodillas, en la región abdominal baja, lumbosacra y parte posterior del miembro superior. La predilección está debajo de la cintura por la acción de la gravedad que favorece la rémora circulatoria, lo que, como mínimo, agrava el problema.
 
 
 
 
 

Etapas de la celulitis
Clásicamente se divide al síndrome celulítico en cuatro etapas bien diferenciadas:
1º ETAPA: Caracterizada por la aparición de irregularidades en la superficie de la piel que pueden compararse a la piel de una naranja. Aunque estas lesiones son evidentes a simple vista, sobre todo en mujeres obesas, se pueden evidenciar, en mujeres más delgadas, tomando una porción de piel y apretándola entre los dedos.
2º ETAPA: Si el problema no se trata de formatemprana entonces se progresa hacia esta siguiente fase que se caracteriza por la aparición de surcos transversales que se hacen notar principalmente en la parte posterior del muslo, de tamaño y longitud variable, marcando su existencia en forma espontánea, estando el miembro en reposo o en movimiento. A lo explicado se le suele añadir la presencia de microvárices, especialmente en la zona donde aparecen las estriaciones, que se aprecian como delgadas líneas azules o moradas, traslucidas desde la profundidad de la piel. A veces toman la forma de una estrella o de una tela de araña (telangiectacias). 
3º ETAPA: Aparece la flacidez, signo que demuestra que no se ha actuado en el momento oportuno o no de una manera adecuada como para evitar su avance. Además también se pueden encontrar nódulos en el tejido celular subcutáneo, que pueden ser dolorosos. Además la piel y el tejido subyacente puede resultar doloroso, frío y de una coloración blanco marmóreo.
4º ETAPA: En esta última etapa puede ocurrir deformación de los músculos, cansancio de piernas y aparición de calambres nocturnos que impiden el reposo.
Factores desencadenantes y agravantes del síndrome celulítico
La etiología, es decir la causa de este síndrome es desconocida, sin embargo sabemos que se trata de una enfermedad congénito hereditaria que ataca al tejido adiposo subcutáneo. Existen factores desencadenantes que se relacionan principalmente con una alteración metabólico estructural de la sustancia fundamental de este tejido, lo cual a su vez compromete las vías naturales de nutrición y drenaje de las células. La sustancia fundamental está constituida químicamente por mucopolisacáridos, que son sustancias complejas de naturaleza glucídica y con aminas de glucosa. Estas sustancias poseen dos propiedades que las caracterizan: se polimerizan y son ávidos de agua (se edematizan). Cuanto más polimerizadas estén estas sustancias más ávida de agua estara la sustancia fundamental y mayor será su viscocidad, dando comienzo a este trastorno. 
Existe también un factor  de diferencia sexual de la disposición de la grasa entre hombres y mujeres: en las mujeres afectadas por celulitis se produce una pérdida del patrón encapsulado de la grasa y se dispone en columnas (a diferencia del hombre que se dispone en rombos). Esto es debido a que los tabiques del tejido conjuntivo de las mujeres pierden su disposición oblícua y se reordenan de forma vertical, de manera que pierden tensión y hacen que la grasa sobresalga, en dirección a la epidermis.
Evidentemente no son pocos los factores conocidos que inician, agravan o perpetúan este síndrome. Además de los mencionados existen otros que se relacionan con su etiopatogenia como:
Factores hormonales: Diferentes hormonas y factores hormonales se hallan relacionados, directa o indirectamente con la celulitis, en particular las hormonas femeninas: estrógenos y FSH (folículo estimulante). Por este motivo puede verse el inicio de este síndrome o su agravamiento en diferentes etapas de la vida femenina: pubertad, menarca, vida sexual activa (uso de anticonceptivos orales y otros dispositivos), embarazo y menopausia. Existe una relación entre las hormonas tiroideas, en especial T3 y la celulitis. Se ha podido observar una disminución importante de la hialuronidasa (enzima natural que interviene en la despolimerización de los mucopolisacáridos mencionados anteriormente) y de la T3 en mujeres con celulitis, además la disminución de esta hormona da lugar a adipocitos de mayor tamaño.
Factores nutricionales y estilo de vida: Evidentemente una alimentación inadecuada y un estilo de vida sedentario son malas combinaciones. Existe una creencia popular, sin fundamentación científica ni bioestadística, de que la celulitis está relacionada estrictamente con la obesidad. Esto no es así: casi el 30% de las mujeres con celulitis son delgadas e incluso sus miembros tienen unos porcentajes grasos por debajo de la media. Claro está, la obesidad es una causa agravante y debemos combatirla, pero no este el motivo más preocupante. Los hábitos alimenticios actuales que copian como modelicos los niños e incorporan como normales los adolescentes están desplazando una dieta que siempre fue reconocida como ejemplo nutricional en el mundo entero: la mediterranea. No hace falta adquirir hábitos alimenticios nuevos o muy alejados de nuestras costumbres, sino, simplemente, volver a la cocina de nuestras abuelas. Por otro lado solo poner de manifiesto que las carnes (rojas y de pollo) contienen cantidades variables de hormonas y residuos hormonales que alteran el metabolismo, en general, y del tejido adiposo, en particular.
El sedentarismo, hábitos intoxicantes y consumo de cafeína son otros factores que agravan y cronifican este síndrome. 
Factores psicoendócrinos: Existen ciertos factores que se sabe estimulan el eje hipotálamo-hipófisis-suprarrenal; ellos son la depresión, la ansiedad, el tabaco y el consumo excesivo de alcohol. El resultado directo de la estimulación de este eje es un aumento de los niveles plasmáticos (en sangre) de cortisol (es una hormona de la glándula suprarrenal y que se libera como respuesta al estrés), lo que promueve la acumulación de lípidos.

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